Un día de invierno como era de costumbre salimos con Carlos a jugar, pero ese día fue tan grande nuestra curiosidad que nos llevó a ingresar al cementerio de San Luis, revisando el lugar encontramos un cofre en la cripta de la vieja Lola, Carlos lo abrió casi sin pensarlo y en el interior tenía un pañuelo blanco y dijo: este pañuelo es igual de feo como el mi abuela, le sugerí que lo dejara ya que esa vieja vivió sola muchos años y tenía el sobrenombre de BRUJA MADRE, el riendo contestó _La vieja Lola aunque se levante de su tumba nuca me encontraría.
En ese momento mi madre empezó a llamar para el almuerzo, salimos del
cementerio, nos despedimos y fuimos a nuestras casas, no me di cuenta si
devolvió el pañuelo al lugar donde estaba.
Al siguiente día corría la noticia de que Carlos había muerto en la noche
anterior, posiblemente de un ataque al corazón, cuando fui al velatorio de
Carlos toda la familia estaba desconcertada, no pude contener el llanto al ver
a mi amigo y comencé a llorar, de pronto sentí una mano en mi hombro, gire mi
rostro y vi a la abuela de Carlos, lentamente metió su mano a su bolso y saco
un pañuelo, quede estupefacto era el de la vieja Lola y escrito con tinta roja
decía “TE ENCONTRE”.

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